Estimulación Temprana

El desarrollo de cualquier persona es un proceso global que se alimenta de todos los sentidos: vestibular, propiocepción, tacto, oído, visión, gusto, olfato, … Las sensaciones informan los circuitos neuronales que se van creando en el niño. Por ello, la estimulación apropiada para un niño pequeño debe ser a través de los sentidos y siempre con una base lúdica.

Al jugar con el niño -siguiendo un programa de estimulación- le abrimos un panorama de  oportunidades y de experiencias que le harán explorar, adquirir destrezas y habilidades de una forma natural. A través de juegos compartidos con los padres, adecuados a cada etapa evolutiva, los niños tienen la oportunidad de potenciar su capacidad natural de aprender a través de los sentidos.

Estos juegos generan diversión y alegría en el niño al mismo tiempo que equilibrio emocional ya que son juegos realizados en el contexto de la relación materno-filial y paterno-filial.

Dentro del área de estimulación temprana ofrecemos tres tipos de actuaciones posibles:

1. Para aquellos padres que quieren saber si “todo va bien”. Se trataría de niños con desarrollo normal. En este caso, la estimulación la realizan en casa los padres, que acuden al CEI Valencia, mensual o bimensualmente, para realizar un seguimiento del desarrollo normal del niño. Los padres son informados de la evolución del niño respecto a su edad cronológica. Se establece un pequeño programa de estimulación siempre en base a los juegos y las actividades de la vida diaria.2.

2. Cuando la intervención terapéutica es necesaria. La intervención es realizada por el equipo del centro en función de la valoración realizada. En cada caso se estudia y actúa desde distintas disciplinas, dependiendo de la edad y dificultades del pequeño/a. En el caso de que el niño reciba terapia en un centro de atención temprana nuestra labor es complementar esta intervención.

La consulta se puede efectuar ante la presencia de:

    • Retrasos en el desarrollo motor ó cognitivo, en la coordinación, en el lenguaje, habilidades sociales ó adquisición de aprendizajes por déficit de atención.
    • Diagnóstico médico de alguna patología, neurológica ó metabólica, de síndromes genéticos ó de simples trastornos alimentarios.
    • Desórdenes en la conducta, como irritabilidad extrema (por ejemplo llanto excesivo en bebés sin causa médica), dificultades en la alimentación ó en el sueño, temor y ansiedad, dificultades en la capacidad de jugar sólo o con otros niños ó bajo nivel de actividad en bebés o niños.

3. Cursos para padres. El objetivo es resolver dudas y adiestrar a los padres en técnicas sencillas que les permitan tanto, evaluar aspectos poco complicados del proceso de maduración; como, estimular de manera más eficiente a sus hijos. Se trata de dotar a los padres de instrumentos eficaces para enfrentar de manera adecuada las primeras y más sencillas dificultades del proceso de crianza.