Psicomotricidad

La Psicomotricidad es una disciplina educativa y terapéutica que desde una visión global de la persona ayuda a integrar sensaciones, emociones y pensamientos como un conjunto coherente de acciones que definen a una persona.

PSICOA través de la Psicomotricidad actuamos sobre la totalidad de la persona mediante el movimiento y las sensaciones que provoca. Nuestro objetivo es conseguir una relación positiva del individuo con el entorno espacio-temporal, el resto de individuos y consigo mismo.

El juego es el principal recurso didáctico en la actividad psicomotriz. Probando experiencias motrices ricas en emociones, el terapeuta acompaña al niño en la construcción del juego, respetando su ritmo, sugiriendo, aclarando, nunca dirigiendo, los escenarios más interesantes. Explorar el juego ayuda al niño a aumentar sus posibilidades de comprensión, de comunicación y de aprendizaje.

Distinguimos tres clases de actividad psicomotriz, las cuales se combinan en cada sesión terapéutica, en una composición dinámica en función de las necesidades del niño. El terapeuta irá manejando los diversos elementos de acuerdo a las necesidades expresadas por el niño/a:

  1. Juego y actividades de expresión.
  2. Desarrollo psicomotriz.
  3. Educativas: resolución de situaciones problemáticas.

Por otra parte, la práctica psicomotriz se desarrolla en dos vertientes interrelacionadas:

  1. Comportamientos motores observables (desplazamientos en el espacio, gestos, relaciones). Rasgos objetivos.
  2. Motivaciones, percepciones, afectividad de la persona en movimiento. Rasgos subjetivos.

Y es así porque la persona actúa de manera unitaria en todos los ámbitos de su vida, biológico, afectivo, de relación, expresivo y cognitivo.

Con la psicomotricidad podemos actuar sobre
  • Las conductas motrices de base y la coordinación dinámica general.
  • Coordinación viso-manual.
  • Conductas neuro-motrices: Lateralidad.
  • Conductas perceptivo-motrices: Organización y estructuración espacio-temporal.
  • Conocimiento y control del propio cuerpo: Reposo, control de la respiración, precisión.
  • Adaptación al mundo exterior: Velocidad, ritmo.
  • Juego simbólico.
  • Expresión y Emoción en el niño.