Una valoración neuropsicológica no solo nos ayuda a entender las dificultades que enfrentan los niños y niñas en su vida diaria, tanto en casa como en la escuela, sino que también nos permite encontrar la mejor forma de apoyarlos y diseñar un plan de ayuda adaptado a sus necesidades específicas.
Antes de iniciar una valoración completa, es esencial obtenemos la máxima información posible del entorno cotidiano del niño o adolescente a través de:
Toda esta información nos va a ayudar y a guiar en la interpretación de los resultados.
Las pruebas que elegimos proporcionan información que permite explicar el funcionamiento cognitivo de cada niño/a, sus puntos fuertes y los que sean a trabajar. Pero no todas las pruebas sirven para todos y, aunque se quieran valorar las mismas dificultades, no todas las personas son iguales, el deber de la neuropsicóloga es adaptará la valoración según las preocupaciones de la familia y las habilidades del niño.

Os vamos a explicar algunas de las pruebas más comunes para que podais entenderlas y saber porque se utilizan en la valoración de vuestro hijo o hija:
Esta prueba nos proporciona información sobre muchos aspectos cognitivos tales como: velocidad de procesamiento, capacidad de aprendizaje y memoria, lenguaje, razonamiento, habilidades visoespaciales y viso-perceptivas, también ayudará a la elección de las otras pruebas para reafirmar o ampliar dicha información.
En estas pruebas se mide la aptitud del niño para descomponer un problema, la flexibilidad cognitiva, la capacidad de planificación, la memoria de trabajo, la fluidez verbal, la planificación y la resolución de problemas, entre otras.
Completamos la valoración con estas pruebas cuando observamos dificultades para orientarse en el espacio, en el papel, las libretas u otros elementos personales, colocar los números de forma adecuada en las operaciones matemáticas, etc.
Mide la capacidad de atención sostenida (capacidad de atender durante un período de tiempo), la atención selectiva (capacidad para seleccionar sólo los estímulos a los que debemos atender) y el control atencional, entre otros.
Completamos la valoración con alguna de estas pruebas para evaluar el sistema de aprendizaje y memoria de la persona. Medidos la curva de aprendizaje, la estabilidad del aprendizaje, la retención de la información a corto y a largo plazo, el uso de estrategias de aprendizaje y la susceptibilidad a la interferencia.
Completamos la valoración con alguna de estas pruebas para evaluar tanto el lenguaje oral y visual (comprensión, asociación, memoria,…) como detectar lo más pronto posible Trastornos en lectura que puedan interferir en el aprendizaje a pesar de contar con buenas habilidades cognitivas.
Podemos evaluar conceptos y habilidades básicas que van a ayudar al niño en el conocimiento matemático avanzado.
Valoramos la teoría de la mente y el reconocimiento de emociones necesarias para la identificación de la emoción de los demás y así entender el pensamiento del otro.
Hablamos de cuestionarios para valorar la conducta adaptativa necesaria para desenvolverse autónomamente en cualquier entorno así como preguntas para detectar problemas emocionales y de conducta.
Valoración diagnóstica de autismo por medio de una entrevista estructurada que se administra a los cuidadores del paciente, y una evaluación semiestructurada y estandarizada al niño o adolescente.
Cuestionario que mide la sintomatología propia del déficit de atención, de hiperactividad e impulsividad, por parte de la familia y del entorno escolar, se necesitan otras pruebas añadidas.
Trabajamos para que el ambiente en la valoración sea agradable, para que el niño se sienta seguro y pueda realizar las tareas sin miedo a ser juzgado ni llegar a frustrarse si comete errores. Es aquí donde los profesionales del CEI València creamos un buen vínculo, para que la persona pueda sacar lo mejor de sí mismo y, así, la valoración no se vea sesgada.
Los resultados que se obtienen al corregir las pruebas y baterías deben ser interpretados teniendo en cuenta el resto de las variables que se han ido observando a lo largo de la valoración y de la información obtenida a través de las entrevistas e informes aportados. Es decir, los resultados deben considerarse como elementos complementarios e integrarlos en un marco global y comprensivo.
En el CEI siempre hacemos una reunión con los padres o familiares del niño, donde explicamos el procedimiento, los resultados de las pruebas y las conclusiones de la valoración, siempre de manera funcional y poniendo ejemplos para que la familia pueda entender bien cómo funciona el cerebro de su hijo y, por tanto, la manera de procesar la información en su día a día.
La evaluación neuropsicológica proporciona a la escuela, los profesionales y las familias la información necesaria para conocer los puntos fuertes y débiles de los niños y así poder ayudarles en su día a día, ya sea a través de ajustes ambientales como a la hora de elegir el tratamiento profesional más adecuado.

