Mi hijo no quiere que me ponga ese bikini: ¿son celos o hay otra explicación?

Los niños no nacen sabiendo qué partes del cuerpo se consideran privadas, qué ropa «debería» llevar una persona o qué significado tiene mostrar más o menos piel. Todo eso se aprende progresivamente a través de la cultura, la observación y las experiencias cotidianas.

Es habitual que los niños hagan observaciones sobre la forma de vestir de sus padres o muestren incomodidad ante determinadas prendas. La primera reacción suele ser pensar que el niño está siendo posesivo o celoso. Sin embargo, desde la psicología del desarrollo sabemos que este tipo de situaciones rara vez tienen una única explicación, siendo lo más frecuente una mezcla de factores evolutivos, emocionales y sociales.

no-quiero-que-te-pongas-ese-bañador

Ruptura de expectativas: “esto no es como lo conozco”

Los niños construyen esquemas sobre las personas importantes para ellos y sobre cómo suelen ser las situaciones cotidianas. Esperan que mamá, papá o sus principales figuras de referencia sean, en cierto modo, predecibles. Por eso, cuando aparece algo diferente a lo esperado (una forma de vestir distinta, un cambio en la apariencia o una situación nueva) pueden sentir sorpresa o incomodidad porque necesitan integrar esa nueva información.

En muchas ocasiones, no reaccionan tanto ante el elemento concreto, sino ante el cambio. Es decir, no es necesariamente “el cuerpo” lo que genera malestar, sino la sensación de que algo es diferente a lo habitual y necesitan integrarlo dentro de la imagen que tienen de esa persona.

Aprendizaje social y normas culturales: el desarrollo de la intimidad y el pudor

Aunque a menudo pensamos que los niños ven el cuerpo de forma «natural», lo cierto es que el significado que damos al cuerpo, la intimidad o la forma de vestir se construye progresivamente. Aproximadamente entre los 6 y los 8 años, muchos niños ya han interiorizado numerosas normas relacionadas con el cuerpo, la intimidad y la privacidad. Y en este proceso también se desarrolla el sentido del pudor. 

Los niños aprenden continuamente de lo que ven y escuchan. Observan cómo visten los adultos, cuándo determinadas partes del cuerpo suelen ir cubiertas, cómo reaccionan las personas ante la desnudez o qué comentarios se hacen sobre la imagen corporal. Y sin necesidad de que nadie se lo explique directamente, van incorporando normas sociales y culturales sobre el cuerpo. 

Sin embargo, los niños suelen entender antes la existencia de una norma que las excepciones o matices que puede tener. Por eso, pueden aplicar una idea aprendida de forma rígida sin comprender todavía que algunas normas relacionadas con el cuerpo cambian según la situación y el contexto.

Por ejemplo, un niño puede haber aprendido que determinadas partes del cuerpo pertenecen a la intimidad y, al mismo tiempo, sorprenderse al descubrir que, en espacios como la playa, la piscina o un vestuario existen situaciones en las que esas normas funcionan de una manera diferente.

Esta diferenciación requiere tiempo y maduración: no se trata solo de saber qué partes del cuerpo son privadas, sino de entender en qué situaciones sociales determinadas conductas son habituales y aceptadas.

Perspectiva egocéntrica infantil: «si yo lo veo así, los demás también»

El concepto de egocentrismo infantil hace referencia a una tendencia evolutiva a interpretar algunas situaciones desde el propio punto de vista, especialmente cuando algo resulta nuevo, intenso o difícil de comprender.

A los siete años, los niños ya han desarrollado muchas habilidades para comprender las perspectivas de los demás, pero todavía están construyendo la capacidad de integrar que otra persona puede sentir, pensar o decidir de una manera diferente a la suya.

Por eso, ante una situación que les genera incomodidad o sorpresa, pueden interpretar que esa sensación debería ser compartida por los demás. Si algo les resulta extraño, pueden pensar que también debería resultar extraño para otra persona.

Esto no significa que quieran controlar al adulto ni que exista una falta de empatía. Forma parte del proceso de aprender que las demás personas tienen sus propios deseos, preferencias y decisiones, incluso cuando estas no coinciden con las nuestras.

¿Cómo podemos responder?

Todos estos aspectos que hemos visto, ayudan a explicar por qué algunos niños reaccionan con sorpresa o incomodidad ante determinadas formas de vestir o mostrar el cuerpo. No necesariamente consideran que hay algo negativo en el cuerpo o atribuyen al cuerpo un significado adulto o sexual, están intentando integrar una situación nueva dentro de las normas y significados que han aprendido sobre la privacidad, el contexto y la relación con los demás.

respuesta-desde-la-psicologia

En ocasiones, estas situaciones aparecen en forma de comentarios o expresiones de incomodidad ante un bañador o una prenda que deja más parte del cuerpo visible de lo que está acostumbrado a ver. Aunque estas reacciones pueden sorprendernos, es importante recordar que suelen ser una forma de expresar una emoción, una duda o una interpretación que el niño todavía está construyendo.

Por ello, este tipo de situaciones son una buena oportunidad para acompañar emocionalmente a nuestros hijos y, al mismo tiempo, transmitir valores importantes.

Es importante tratar de entender qué le ha sorprendido, qué le incomoda o qué significado le está dando a esa situación, evitando ridiculizar, enfadarse o responder con ironía. Cuando un niño hace este tipo de preguntas, normalmente no busca desafiar al adulto, sino expresar algo que todavía está intentando comprender.

Al mismo tiempo, conviene mantener el límite con calma. Podemos escuchar su emoción y validar que algo le resulte extraño o incómodo, pero también transmitirle que cada persona decide sobre su propio cuerpo y sobre su forma de vestir, igual que él también irá aprendiendo a tomar decisiones sobre el suyo a medida que crezca y dentro del contexto en el que se encuentre.

Si este tipo de situaciones generan dudas o se repiten con frecuencia y no sabes cómo abordarlas, en CEI València contamos con un equipo de psicólogas que puede ayudarte a comprender qué hay detrás de estas conductas y ofrecerte estrategias adaptadas a las necesidades de tu familia.

Cristina Caballero Psicóloga

Contacta!