¿QUÉ ES EL TDAH? SÍNTOMAS Y TRATAMIENTOS

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El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) está catalogado como un trastorno del neurodesarrollo. Generalmente los síntomas se van a presentar a edades tempranas, los criterios antiguos mencionaban que antes de los 7 años y actualmente hablamos de un rango más amplio, antes de los 12 años. Los síntomas principales del TDAH son:

  • Inatención: dificultad o incapacidad para mantener la atención de manera continuada en tareas que no son altamente motivadoras. Despistes, pérdidas de objetos; dificultad para seguir órdenes o instrucciones; dificultad para terminar tareas sin supervisión; interrupción de conversaciones; cambios de tema de manera brusca; no atender a detalles como signos de operaciones matemáticas o enunciados; cambio frecuente de juego; dificultad para organización y planificación; rechazo de tareas que exijan esfuerzo mental; distracción fácil ante estímulos externos.
  • Hiperactividad: movimiento corporal continuo, cambios de postura al estar sentados, movimiento de piernas y/o de manos; hacer ruidos; levantarse cuando requiere estar sentado; correr o trepar de manera excesiva y accidentes frecuentes como consecuencia; actividad desorganizada; no terminar acciones; hablar excesivamente, rápidamente y a veces con tono muy alto.
  • Impulsividad: responder y actuar sin antes pensar y/o antes que la pregunta haya sido formulada, dificultad para entender enunciados largos; dificultades para esperar su turno; interrumpir conversaciones o los juegos de otros; accidentes frecuentes.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es que estos/as niños/as suelen tener dificultades para relacionarse socialmente, quieren imponer su gusto y decisión en el juego, deviniendo en rechazo por parte de sus compañeros/as. Esto contribuye a que la autoestima se pueda ver dañada.

Manifestaciones clínicas

Cabe distinguir el TDAH de la inatención, hiperactividad e impulsividad esperables para cada etapa evolutiva, nivel de desarrollo o coeficiente intelectual del niño.

A medida que los niños crecen, todos los síntomas suelen ir disminuyendo, especialmente los de hiperactividad. La intensidad de los síntomas es contexto-dependiente, esto quiere decir que disminuye en situaciones muy estructuradas y organizadas o novedosas e interesantes.

Es por esto último que muchos padres dudan de que su hijo/a pueda tener el diagnóstico, ya que logra permanecer por horas muy concentrado en sus videojuegos, navegando por internet, etc. El problema surge cuando deben atender en contextos poco motivadores para ellos. Les es difícil poder asumir que deben hacerlo, aunque no sea de su agrado.

Los síntomas pueden mejorar con supervisión personal o gratificación frecuente y empeoran en contextos grupales. Es por esto que obtener información del desempeño del niño dentro de la escuela es muy valioso.

Tratamiento

Todo niño o adolescente con TDAH debe tener un plan integral de tratamiento individualizado, que considere la cronicidad y el impacto de la condición. Debe involucrar medidas conductuales, cognitivas, sensoriales/psicomotrices y, en su caso, medidas psicofarmacológicas

  • Tratamiento psicológico

La terapia conductual asociada al involucramiento activo del niño/a o adolescente, padres y profesores puede recomendarse como tratamiento inicial si los síntomas son leves o con mínimo deterioro, cuando el diagnóstico de TDAH es incierto, cuando hay rechazo de los padres al tratamiento farmacológico o existen discrepancias entre lo reportado por los padres y profesores.

Otra medida importante es realizar las modificaciones necesarias en el entorno para favorecer su desempeño, es decir, hacer cambios en el ambiente físico para minimizar el impacto del TDAH en la vida diaria. Estas modificaciones son específicas para cada niño en base a sus necesidades.

En niños mayores de 5 años puede indicarse una terapia centrada en un incremento de las conductas deseadas y una disminución de las conductas no deseadas; esta modalidad de terapia se enfoca en las habilidades sociales, resolución de problemas, autocontrol, habilidades de escucha activa y manejo de las emociones.

  • Tratamiento neuropsicológico

Las funciones cognitivas más afectadas en los niños con TDAH son las funciones ejecutivas (atención, inhibición, flexibilidad cognitiva, planificación y organización, y memoria de trabajo). También se mencionan alteraciones en la velocidad de procesamiento, la motivación, la organización motora, la percepción temporal y en la aversión a la demora. Estos déficits se pueden tratar de muchas formas, a través de juegos de mesa, secuenciaciones y, hay muchos programas de entrenamiento cognitivo computarizado que también han mostrado beneficios: la adaptación de los estímulos, la retroalimentación inmediata, el entrenamiento de acuerdo con el rendimiento y la mayor accesibilidad.

  • Tratamiento desde terapia ocupacional

La terapia ocupacional enfocada en el juego y en habilidades motoras, sensoriales y cognitivas ha demostrado buenos resultados.

Las terapeutas ocupacionales evalúan el desempeño ocupacional del niño/a, en su día a día: las Actividades de la Vida Diaria, la educación, el juego y la participación social.

Los niños y niñas con TDAH suelen tener dificultades en este desempeño ocupacional resumido en tres áreas:

  • Autonomía: organización y planificación de las rutinas diarias. Habilidades motoras: botones, cordones de los zapatos, escritura/grafomotricidad, control postural (para mantenerse sentado).
  • Aprendizaje: la atención y la necesidad constante de movimiento, se relacionan con dificultades en el Procesamiento Sensorial, el cual nos permite tener un adecuado nivel de alerta para seguir la dinámica de la clase.
  • Juego: la organización del juego (puede tener buenas ideas, pero no saber llevarlas a cabo o frustrarse si no sale todo a la primera), seguir las normas de un juego en grupo, habilidades sociales derivadas de la falta de autocontrol.

El tratamiento desde Terapia Ocupacional basada en Integración Sensorial ayuda a controlar el exceso de movimiento corporal, estimular los comportamientos y conductas adecuadas reduciendo así respuestas impulsivas. Se debe encontrar el objetivo central de la actividad ya que nos indica lo que el niño quiere y necesita siendo así un elemento clave para la intervención.

Al igual que el tratamiento psicológico, la modificación del entorno es uno de los objetivos de la terapia ocupacional, además de la modificación de tareas y ayudar a la participación en diferentes actividades .

 

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  • Tratamiento farmacológico

La evidencia sostiene el uso de medicación estimulante. No se recomienda el tratamiento farmacológico como primera línea en niños menores de 6 años.

El tratamiento farmacológico del TDAH es de dos tipos (estimulante y no estimulante), y hay cuatro fármacos que están indicados para tratar este trastorno. Hay dos medicamentos estimulantes (metilfenidato y lisdexanfetamina), y dos no estimulantes (atomoxetina y guanfacina).

Los medicamentos estimulantes se recomiendan como agentes de primera línea en el tratamiento de niños con manifestaciones severas o manifestaciones moderadas que no responden a la intervención psicológica.

Debido a que la severidad de las manifestaciones asociadas al TDAH es muy variable de una persona a otra, la duración del tratamiento dependerá de factores como la etapa en el desarrollo de la persona, la edad y los cambios en los soportes necesarios, las demandas del entorno y si el deterioro funcional persiste.

Este tipo de medicamentos tienen determinados efectos secundarios, por ello, debe ser el neuropediatra quien prescriba estas medicaciones y realice el seguimiento pertinente.

Conclusiones

Pese a la alta prevalencia del TDAH, nos encontramos ante una realidad social de desconocimiento sobre el trastorno. La falta de formación, información y atención sobre el TDAH tiene consecuencias negativas directas sobre los pacientes, sus familiares, amigos y otras personas de su entorno que sufren el estigma, la insensibilidad y la falta de consideración hacia las personas que sufren el trastorno.

Por lo que es importante acudir a profesionales que sepan detectar y diagnosticar este trastorno para mejorar la calidad de vida tanto de las personas con TDAH como de su entorno y adecuar un tratamiento específico multidisciplinar para sus necesidades.

 

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