DIETA SENSORIAL Y MODIFICACIÓN AMBIENTAL. UNA COMBINACIÓN GANADORA.

Traducción del artículo original “Sensory Diet Applications and Environmental Modifications. A winning combination” realizada por Sara Alcántara Juzgado, Terapeuta Ocupacional – Enero 2007Traducción del artículo original “Sensory Diet Applications and Environmental Modifications. A winning combination” realizada por Sara Alcántara Juzgado, Terapeuta Ocupacional – Enero 2007

Los Terapeutas Ocupacionales usan el marco de referencia de la Integración Sensorial cuando se dirige el desarrollo de las habilidades funcionales del niño desde un punto de vista sensorial (Kimball, 1999ª) Utilizando el abordaje de la Integración Sensorial, el terapeuta analiza el procesamiento vestibular, propioceptivo, y de las sensaciones táctiles del niño en relación a su habilidad para aprender y moverse, aspectos esenciales en la vida diaria del niño. La Teoría de Integración Sensorial postula que las dificultades para procesar la información sensorial pueden impedir al niño la adquisición del aprendizaje conceptual y motor. Siguiendo los principios de la Integración Sensorial, el terapeuta incorpora actividades significativas que proveen al niño de un estímulo sensorial específico para provocar la aparición de una respuesta adaptativa, ayudando así al niño en su aprendizaje motor y conceptual de manera global (Fisher & Murria, 1991).

Una vez que se ha identificado a un niño con dificultades de procesamiento sensorial, el Terapeuta Ocupacional es responsable de disponer un plan de tratamiento efectivo (Koomar & Bundy, 1991). Aunque la intervención terapéutica directa es un componente clave en el proceso, habitualmente se lleva a cabo la implementación de una dieta sensorial dirigida a las necesidades sensoriales del niño a lo largo del día (Wilbarger, 1995). La dieta sensorial permite al niño muchas oportunidades para recibir estímulos (inputs) sensoriales beneficiosos para él en intervalos frecuentes, permitiéndole así participar de lleno en las actividades que componen su horario diario. La implementación de la dieta sensorial debe abarcar todos los aspectos del día, particularmente aquellos que tienen que ver con los entornos de la escuela y el hogar. Kimball (1999b) afirmó, “El cambio ambiental que un padre puede influenciar también puede resultar en cambios beneficiosos más allá del alcance de la sesión terapéutica” (pág. 203) Para conseguir un efecto óptimo, la dieta sensorial debe ser diseñada únicamente para las necesidades de procesamiento sensorial de ese niño (Wilbarger, 1995) De este modo, el niño se beneficiará de un input sensorial específico que está en concordancia con el enfoque de tratamiento recomendado.

A parte de la dieta sensorial, el Terapeuta Ocupacional a menudo hace recomendaciones que proporcionarán al niño grandes oportunidades de éxito a lo largo del día. Esas sugerencias, aunque no de base sensorial, son esenciales para favorecer la participación del niño en las actividades del colegio, de casa y del juego. De esta manera, las modificaciones que se hacen en el entorno del niño le permiten ser competente en varios contextos (Primeau & Ferguson, 1999). La lista de la dieta sensorial y las sugerencias de modificaciones ambientales presentadas en la Tabla 1 representa el esfuerzo cooperativo de 31 terapeutas, ayudantes, estudiantes y profesores que e participaron en el “BOCES Occupational Therapy/Physical Therapy Professional Network of Hartford, New York”. Esta lista fue diseñada para ser un punto de partida, por lo que no es una receta para todos. Cada terapeuta es responsable de adaptar estas ideas para un niño en concreto y de crear las ideas pertinentes para su casa, colegio y familia. Se ha utilizado la clasificación habitual de desórdenes de integración sensorial para encuadrar la dieta sensorial y las sugerencias de modificaciones ambientales.

1. Pobre discriminación de la información Vestibular y Propioceptiva

Los niños con una pobre discriminación de la información vestibular y propioceptiva a menudo presentan mal control postural, caídas frecuentes, torpeza, mal equilibrio, movimiento constante e inquietud, y atención pobre. El tratamiento generalmente se centra en proporcionar una intensa información vestibular y propioceptiva y mejorar las respuestas/reacciones posturales (Koomar y Bundy,1991).

2. Pobre discriminación de la información táctil

Los niños con pobre discriminación de la información táctil a menudo presentan pobre esquema corporal. Además, tienen dificultades con la praxis y el desarrollo de las habilidades manuales. Pueden incluso buscar desesperadamente el contacto. El tratamiento generalmente está enfocado a proveer una amplia variedad de experiencias de tacto profundo y ligero (Koomar y Bundy, 1991) Las actividades de resistencia, como aquellas que aparecen en las ideas de dieta sensorial para la pobre discriminación de la información vestibular y propioceptiva, deberían usarse a parte de las específicas para la discriminación táctil.

3. Somatodispraxia

Los niños con somatodispraxia presentan a menudo pobre procesamiento de la información táctil y propioceptiva; torpeza; tropiezan y se caen frecuentemente, y se chocan con objetos; dificultad en las destrezas manipulativas y el control motor fino; mala organización (Cermak, 1991) El tratamiento se centra en proporcionar trabajos “duros”, con mucha presión, y experiencias de tacto ligero-profundo. También se pueden usar el seguimiento de ejemplos/pistas verbales, y el feedback (Koomar y Bundy, 1991) La dieta sensorial y las ideas para la modificación ambiental para la pobre discriminación de la información táctil y propioceptiva deberían usarse además de las ideas concretas para aspectos específicos de la praxis.

4. Trastorno de Integración/Coordinación Motora Bilateral

Los niños con trastorno de la coordinación motora bilateral a menudo presentan dificultad con las actividades bilaterales, como dar palmas, saltar, saltar a la comba, tocar el piano, escribir en un teclado, etc. La dificultad en tareas bimanuales de autocuidados, como abrocharse o atarse los cordones suelen estar presentes. Estos niños pueden tener alguna confusión con derecha-izquierda, evitar cruzar la línea del cuerpo, y tener dificultad para desarrollar una preferencia manual. A parte de esto, parece que tienen dificultades vestibulares y propioceptivas. El tratamiento está enfocado a proporcionar experiencias vestibulares y propioceptivas y actividades bimanuales graduadas. El tratamiento puede empezar simplemente con cruzar la línea media, rotación, actividades simétricas y trabajar hacia las actividades asimétricas y habilidades de coordinación más complejas (Koomar y Bundy, 1991) Se deberían usar la dieta sensorial y las modificaciones ambientales para la pobre discriminación de la información vestibular y propioceptiva que dirigen el input vestibular a parte de ideas específicas para la coordinación motora bilateral.

5. Defensa Táctil

Los niños con defensa táctil a menudo muestran una respuesta aversiva a una variedad de experiencias táctiles, como a los materiales de las manualidades, la comida, la ropa y el baño. A menudo evitan cantidad de actividades y a veces pueden reaccionar de forma agresiva. Se distraen fácilmente y tienen dificultades con la atención. La terapia se enfoca a proporcionar trabajo pesado y sensación de presión. La estimulación vestibular lineal lenta también puede ser útil. La terapia también le proporciona oportunidades de participación en experiencias táctiles graduadas (Royeen & Lane, 1991) Las ideas propioceptivas de la dieta sensorial para la pobre discriminación de información vestibular y propioceptiva se puede utilizar combinándola con ideas específicas para la defensa táctil.

6. Inseguridad gravitacional

Los niños con inseguridad gravitacional pueden mostrar una participación limitada en los juegos motores gruesos; evitación o miedo a las escaleras mecánicas, ascensores, coches, o aviones; resistencia a que les levanten del suelo. El tratamiento en el entorno clínico se centra en dar input propioceptivo e input vestibular gradual. El niño tiene siempre el control de la cantidad de estímulo vestibular que recibe y nunca se le fuerza más allá de sus límites (Koomar & Bundy, 1991) Las modificaciones ambientales se centrarían en ayudar al niño a sentirse seguro en todos los entornos y situaciones. Las actividades de la dieta sensorial se centrarían en proporcionar tranquilizantes estímulos propioceptivos a lo largo del día. Las ideas de la dieta sensorial propioceptiva para la pobre discriminación de estímulos propioceptivos y vestibulares se podría usar añadiendo algunas ideas específicas para la inseguridad gravitacional.

7. Dificultades en la secuencia de acciones proyectadas

Los niños que tienen dificultades en la secuencia de acciones proyectadas son incapaces de planificar e iniciar un movimiento en respuesta a un estímulo ambiental cambiante. Estas dificultades están asociadas a un procesamiento ineficaz de los estímulos vestibulares y propioceptivos. Las estrategias de intervención apuntan a incrementar el procesamiento vestibular y propioceptivo mientras incrementa la habilidad del niño para planificar y ejecutar la secuencia de una acción (Koomar & Bundy, 1991) Las propuestas para la dieta sensorial y las modificaciones ambientales para la pobre discriminación de la información vestibular y propioceptiva deberían ser consideradas añadiendo ideas específicas para la planificación de secuencias de acciones.

Recomendaciones generales

El terapeuta debe reconocer que cada niño procesa la información sensorial de manera única. Aunque las técnicas de tratamiento y las sugerencias para la dieta sensorial descritas en este artículo están recomendadas para las diversas áreas de disfunción de la integración sensorial, el terapeuta debe decidir si estas medidas son apropiadas para el niño en particular o para el contexto específico de actuación. El terapeuta, junto con los cuidadores y el personal del colegio, debe supervisar la sensibilidad del niño a las estrategias para determinar la eficacia. En caso de aparecer reacciones adversas, el terapeuta debe interrumpir la actividad y modificar el enfoque de tratamiento en consecuencia (Koomar & Bundy, 1991)

Conclusiones

El formato que se muestra en este artículo brinda al terapeuta la oportunidad de transmitir sugerencias de dieta sensorial y modificaciones ambientales al personal de la clase y cuidadores desde el marco de referencia de la Integración Sensorial. La combinación de las estrategias de dieta sensorial y modificaciones ambientales, junto con la intervención terapéutica, provee al niño de un abordaje multifacético que dirige las necesidades de procesamiento sensorial mientras se promueve su participación satisfactoria en las actividades la vida diaria.

Sugerencias de Dieta Sensorial y Modificaciones Ambientales

Dieta sensorial tabla 1

Dieta sensorial tabla 2

Dieta sensorial tabla 3

Dieta sensorial tabla 4

Dieta sensorial tabla 5

Dieta sensorial tabla 6

Dieta sensorial tabla 7 bis

 

 Agradecimientos

Las estrategias para la estimulación de las dietas sensoriales y las modificaciones ambientales vinieron de parte de D. Albin, C. Bandych, B. Carlson, N. Dalby, D. Dillabough, A.Dunfield, E. Dvorak, B. Fontaine, M. Gerace, R. Gilligan, N. Hinge, C. Holmes, A. Kinsella, C. Kinsinger, R. Marcus, M. Mielnick, M. Mills, M. Moylan, S. Pardee, M. Pfeiffer, L. Roberts, J. Rogers, P. Rooney, J. Rosinski, C. Szyper, J. Tinker, J. Vindigni, C. Vollmer, K. Young, and P. Zumba.

Referencias

Benbow, M. (1990). Loops and other groups. Tucson, AZ: Therapy Skills Builders.
Cermak, S. A. (1991). Somatodyspraxia. In A. Fisher, E. Murray, & A. Bundy (Eds.), Sensory integration theory and practice (pp. 137–165). Philadelphia: F. A. Davis.
Fisher, A., & Murray, E. (1991). Introduction to sensory integration theory. In A. Fisher, E. Murray, & A. Bundy (Eds.), Sensory integration theory and practice (pp.3-26). Philadelphia: F. A. Davis.
Kimball, J. (1999a). Sensory integration frame of reference: Postulates regarding change and application to practice. In P. Kramer & J. Hinojosa (Eds.), Frames of reference for pediatric occupational therapy (2nd ed., pp. 169–204). Baltimore: Lippincott Williams & Wilkins.
Kimball, J. (1999b). Sensory integration frame of reference: Theoretical base, function/dysfunction continua, and guide to evaluation. In P. Kramer & J. Hinojosa (Eds.), Frames of reference for pediatric occupational therapy (2nd ed., pp. 119–159). Baltimore: Lippincott Williams & Wilkins.
Koomar, J., & Bundy, A. (1991). The art and science of creating direct intervention from theory. In A. Fisher, E. Murray, & A. Bundy (Eds.), Sensory integration theory and practice (pp. 251–314). Philadelphia: F. A. Davis.
Primeau, L., & Ferguson, J., (1999). Occupational frame of reference. In P. Kramer & J. Hinojosa (Eds.), Frames of reference for pediatric occupational therapy (2nd ed., pp. 469–516). Baltimore: Lippincott Williams & Wilkins.
Royeen, C. B., & Lane, S. J. (1991). Tactile processing and sensory defensiveness. In A. Fisher, E. Murray, & A. Bundy (Eds.), Sensory integration theory and practice (pp. 108-133). Philadelphia: F. A. Davis.
Wilbarger, P. (1995, June). The sensory diet: Activity programs based on sensory processing theory. Sensory Integration Special Interest Section Newsletter, 18, 1–4.
Williams, M. S., & Shellenberger, S. (1994). “How does your engine run?” A leader’s guide to the Alert Program for Self-Regulation. Albuquerque, NM: TherapyWorks.

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