¿BEBÉ INQUIETO vs BEBÉ TRANQUILO?
¿Dónde está la normalidad?

“Mi bebé se pasa el día durmiendo”. “Mi bebé es demasiado activo.” ¿Dónde está la normalidad? Hemos de tener en cuenta que no todas las personas, y por tanto no todos los bebés, son iguales.

Hay personas que pueden permanecer horas en actividades tranquilas y duermen mucho, incluso sus trabajos tienen este ritmo. Sin embargo, hay otras personas que tienen trabajos activos, llegan a casa y no paran, incluso sus fines de semana están llenos de actividades.

¿Dónde está la normalidad? Aquello que nos da bienestar y nos haga sentir bien, saber disfrutar del momento. No existe la normalidad. De la misma manera tenemos:

  1. Bebés con un ritmo muy tranquilo. Duermen mucho, observan mucho, parece que se adaptan fácilmente a las rutinas y no se desregulan si en algún momento estas se rompen.

  2. Bebés con un ritmo más acelerado, no tienen una pauta determinada de sueño o de mamar. Necesitan que nosotros nos adaptemos a su ritmo, y si algún día se rompe la rutina, es una pequeña catástrofe. En estos bebés es más difícil de predecir e interpretar conductas.

Nuestro bebé nace con una genética establecida, y junto con el ambiente en el que crece, se establece su desarrollo. Como padres, y a través de los recursos que tenemos y conocemos, podemos ayudar a modular, a través del ambiente, lo que la genética ha marcado en nuestro bebé.

¿Qué es importante? Observar, escuchar, y con ello aprender a reconocer qué necesita nuestra/o hija/o, desde que es bebé hasta que es más mayor, en cada momento de su desarrollo.

Todos los bebés necesitan estimulación de manera gradual y adaptada a sus necesidades y a su ritmo:

  1. El bebé demasiado tranquilo (duerme mucho, se mueve poco, observa, pero no tiende al movimiento para explorar el mundo…) necesitará unos padres que estimulen, siempre de manera gradual, siempre observando si el pequeño o la pequeña se altera y, así, parar.

  2. En los bebés de ritmo acelerado debemos compaginar espacios y momentos donde hay un mayor gasto de energía con otros momentos de mayor tranquilidad. Estos bebés necesitarán un ritmo de vida organizado desde fuera, una regularidad en sus rutinas para que, poco a poco, vayan construyendo un ritmo propio.

Como siempre, no hay una clave ni una receta. Sólo la observación y escucha activa y atenta de nuestro/a bebé hará que le conozcamos para, al principio adaptarnos a él/ella y, poco a poco, dotarle de estrategias y recursos necesarios para que él/ella pueda adaptarse al mundo.

No obstante, si observamos dificultades que consideramos que quedan fuera de nuestro alcance como padres, una/un terapeuta formada/o en desarrollo infantil será capaz de determinar las necesidades de nuestro bebé en su momento actual de desarrollo. En este sentido podrá ofrecernos desde pautas de trabajo y estimulación, hasta una valoración e intervención individualizada, en caso de ser necesario.

Como siempre, ya sabéis que en CEI València estaremos encantados/as de responder a vuestras preguntas.

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