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¿Qué es la discalculia y cómo podemos detectarla?

discalculia

Mi hija de 10 años siempre ha arrastrado dificultades con las matemáticas. Le cuesta hacer operaciones simples, se pone nerviosa y se bloquea cuando tiene que calcular. Todavía cuenta con los dedos y no es capaz de asimilar la mecánica de un proceso matemático. Me parece tan extraño… siempre ha ido a clases repaso en matemáticas, y parece no serle tan útil como debería, incluso parece comprenderlo una tarde, ¡y a la mañana siguiente se le olvida! No logro entender qué le ocurre…”.

El trastorno específico de aprendizaje con dificultad matemática, comúnmente conocido como discalculia, e incluso como la dislexia de los números (término que no me gusta, porque puede llevar a confusión), es un trastorno del neurodesarrollo.

¿Cómo se presenta la discalculia?

Puede presentarse de forma muy heterogénea, pero lo habitual es que la niña o el niño con discalculia experimente dificultad con los aspectos más básicos del procesamiento numérico y del cálculo (en comparación con su grupo de iguales, al menos durante seis meses y pese a intervenciones educativas recibidas). Se caracteriza, al menos, por una de las siguientes dificultades:

  • Dominar el sentido numérico, los datos numéricos y el cálculo; esto es: no comprende las series numéricas, cantidades de mayor-menor, aproximaciones, cuenta con los dedos para sumas de 1 dígito, intercambia procedimientos…

  • Razonamiento matemático, es decir, aplicar conceptos para la resolución de problemas cuantitativos (relacionar números, operaciones básicas, símbolos, formas de expresión…).

¿Se presenta sola o acompañada de otros trastornos del neurodesarrollo?

Pese a que la discalculia puede coexistir con otros trastornos del neurodesarrollo, como el TDAH o la dislexia (donde existe una comorbilidad de aproximadamente el 25%), puede presentarse como trastorno puro. Por lo tanto, su presencia no se atribuye a déficits sensoriales, bajo nivel intelectual o privación escolar.

En otras palabras, a veces la discalculia convive con déficits de atención y/o con dificultades en el aprendizaje de la lectura, pero esto no quiere decir que sea originada por ellos. Las investigaciones sugieren que su etiología se relaciona con factores genéticos (riesgo 5-10 veces mayor en familiares de afectados), factores biológicos (con base neural) y factores ambientales (alteraciones en el desarrollo, método de aprendizaje…).

Actualmente, la discalculia afecta entre el 4% y el 7% de la población (frecuencia similar a la de la dislexia, mucho más conocida). Esto significa que en un aula de 25 alumnos es probable que, al menos uno, cuente con dificultades matemáticas. Por lo tanto, es de gran importancia que esta dificultad de aprendizaje sea conocida, puesto que no solamente se facilitaría un diagnóstico e intervención temprana acompañada de un mejor pronóstico, sino que, además, aumentarían exponencialmente las posibilidades de prevenir problemas emocionales asociados (ansiedad, frustración y sensación de fracaso, inseguridad, bajo auto-concepto…), fracaso escolar y desempeño en actividades de la vida cotidiana (leer la hora de un reloj, compras y manejo de dinero, cálculo de ingredientes para hacer una receta, gestión y ubicación espacio-temporal…).

¿Cuáles son los signos de alerta?

No obstante, hay que tener en cuenta que no todos los niños y niñas con problemas en el área matemática tienen discalculia. Para facilitar su detección, os plasmamos una tabla con los principales signos de alerta (adaptada de Smartick):

INFANTIL

  • Problemas para aprender a contar. Por ejemplo, no puede recordar los números en el orden correcto o cuando se le piden cuatro unidades solo es capaz de coger un puñado, en lugar de contarlas.
  • Dificultad para entender términos relacionados con las matemáticas, como “más grande” y “más pequeño”.
  • No puede entender la relación entre número y cantidad. Por ejemplo, no entiende que “4” se aplica a grupos de 4 pasteles, 4 coches o 4 amigos.

PRIMARIA

  • Dificultades para identificar +, – y otros símbolos aritméticos, así como para usarlos correctamente.
  • Dificultades para seguir series numéricas, hacia delante y/o hacia detrás.
  • Les cuesta mucho memorizar las tablas de multiplicar (hoy las saben y mañana ya no las recuerdan).
  • Dificultad para aprender y recordar hechos numéricos (por ejemplo: 2+8, 4×7).
  • Se utilizan los dedos para contar en lugar de usar estrategias más avanzadas, como el cálculo mental.
  • Dificultad para entender palabras relacionadas con las matemáticas, como “mayor que” y “menor que”.
  • Problemas con las representaciones visuales-espaciales de los números, como las líneas numéricas.
  • Dificultad para realizar cálculos aproximados y estimaciones.
  • Dificultad para entender el valor de la posición de los números (unidades, decenas, centenas).
  • Errores de transcripción, por ejemplo, escribir números dictados.
  • Dificultades para saber qué operación hay que aplicar para resolver un problema y relacionar palabras con operaciones numéricas (“añadir” es +, “perder” es – , etc).

SECUNDARIA

  • Problemas para aplicar los conceptos matemáticos al dinero, incluida la estimación del coste total o el cambio exacto.

  • Dificultades para entender la información que se muestra en los gráficos o tablas.

  • Le cuesta aprender y comprender los métodos de razonamiento y los procedimientos de cálculo con varios pasos.

  • Problemas para encontrar diferentes enfoques para el mismo problema matemático (falta de flexibilidad mental).

  • Dificultad para medir los ingredientes en una receta simple o líquidos en una botella.


Para cualquier consulta o duda que os pueda surgir, en el CEI València estaremos encantadas/os de atenderos.

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