“QUIERO HACERLO YO SOLITO/A, ¿ME AYUDAS?”
Autonomía, autoestima y autorealización

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Hace unos meses, conocí a una familia que mientras papá o mamá cocinaban, su niño de 30 meses estaba sentado en una trona viendo la TV solo en el salón. De esa manera, Hugo se entretenía y ellos podían realizar las comidas con mayor rapidez y facilidad. No juzgo este acto, pues soy consciente de las demandas ambientales y personales que nos invitan a llevar un ritmo de vida tan acelerado, casi de manera constante. Sin embargo, os animo a que hagáis una reflexión del mensaje que Hugo estaba recibiendo de sus padres, con tan solo 2 añitos y medio.

En muchas ocasiones infravaloramos a los niños, solo por ser niños. Los niños son capaces de desempeñar muchas más tareas de las que creemos, incluso tienen mayor facilidad para aprender en comparación con un adulto (recordemos la neuroplasticidad nombrada en uno de nuestros posts anteriores). Sobre todo, aprenden a través del modelado o la imitación y, muy importante, a través de la emoción (la emoción es el pegamento de la memoria). Por lo tanto, su grado de autonomía e independencia dependerán en gran medida de la educación que les demos.

Uno de los objetivos como padres es dejar de ser necesarios para nuestros hijos (en términos instrumentales, entiéndase el mensaje), y esto forma parte de la vida, tal y como nos ha pasado a nosotros como hijos con nuestros padres. De hecho, uno de los hitos del desarrollo que los niños y niñas deben conseguir es el sentido de la individualidad, es decir, debe sentirse como un ser independiente de mamá y papá, capaz de conseguir lo que desee por él solo.

Nuestra función como padres es facilitar y guiar (no hacer las cosas por él o ella). Pero actualmente, vivimos en un mundo estresante, con prisas. Es más fácil hacerlo nosotros que dejarles hacer a ellos, porque terminamos antes, porque tenemos prisa, porque llegamos tarde al colegio, al trabajo… pero creedme, a la larga se gana mucho más tiempo cuando este se invierte en enseñarles cómo pueden hacerlo solos. Necesitamos invertir ese tiempo para dejar de ser necesarios, por ellos, sobre todo, pero también por nosotros.

Y entonces cuando aprenden, nos hartamos de escuchar: “yo solito, yo ya sé, ya soy mayor”. Esta verbalización hay que valorarla mucho, no por lo que en si se dice (que también), sino por el contenido emocional implícito que conlleva. Más allá de mostrar al adulto lo que el niño o niña sabe hacer solito o solita, está expresando lo orgulloso/a, satisfecho/a e ilusionado/a, que se siente de poder hacer algo que probablemente mamá, papá o algún adulto a quien estime y admire, también hace. Y todo esto conduce a que su autoestima y su sentido de independencia e individualidad se refuerce, por lo que aumenta las probabilidades de que el ciclo se repita con ello:

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Generalmente, los niños y niñas suelen tener la energía y la voluntad de querer formar parte de los quehaceres de nuestro día a día y es el adulto el que con sus comentarios y actitudes (para nada intencionadas), no permite hacer: “tú no puedes”, “eres pequeño”, “te puedes hacer daño”, “te puedes quemar”, “esto lo hace mamá/papá” …. Dejémosles hacer, dejémosles estar y no les apartemos. Incluso podemos adaptar algunas de las tareas cuando son más pequeños.

Volviendo al caso de Hugo, los papás comenzaron a involucrarlo en el “momento cocina”. Lo dejaban realizar tareas de cocina acordes y adaptadas a su edad: ayudar a manipular alimentos relacionados con lo que se iba utilizar en las recetas (harina, pan rallado, pasta, legumbres, cereales, azúcar, huevo…), cortar alimentos con cuchillos para niños (página recomendada: http://tigriteando.com/utensilios-cocina-ninos/), etc.

Todas estas actividades favorecen el desarrollo (motor, cognitivo y emocional) del niño y niña, además de ser un buen momento para disfrutar en familia, reforzar vínculos y relacionar tareas del hogar con experiencias positivas. Podemos aprovechar el verano para ello!!!

A continuación, os muestro una tabla con algunas de las tareas domésticas que un niño o niña puede hacer según su edad:

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Fuente: Orientación Andújar – Recursos educativos accesibles y gratuitos (web oficial)

Y recordad, que para cualquier duda o consulta estaremos encantadas de atenderos en el CEI València.

 

Cristina Caballero Reinaldo

Neuropsicóloga y Psicóloga (Col. CV14242)

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