Cuando nacemos, todos los estímulos recibidos por nuestros sentidos influyen en el desarrollo de la persona. Desde un enfoque multidisciplinar, el lenguaje, la cognición, el pensamiento y la integración sensorial van unidos a nuestra forma de procesar y actuar, somos el resultado de todo ello.
Cuando la forma de percibir tiene un modelo diferente, el aprendizaje también toma un modelo diferente. Hay personas que, por condición, presentan una construcción distinta del cerebro que genera alteraciones sensoriomotrices, y un modelo diferente del procesamiento de la información, que origina una alteración en los procesos de comunicación y de interacción con el entorno.
Cuando hablamos de alteración en el proceso y el desarrollo de la comunicación, debemos tener en cuenta que es algo más complejo que simplemente no poder decir algo, comprender o relacionarse, es una cuestión de procesamiento y de accesibilidad. Estas barreras dan lugar a alteraciones en el comportamiento.
Una forma sencilla de comprender estas conductas y el porqué, es aplicarlo a la teoría del iceberg de Ernest Hemingway. Un iceberg tiene una parte visible y una mayor base invisible. Esta teoría aplicada a trastornos adquiridos, discapacidad del desarrollo o diferentes enfermedades que impiden el desarrollo típico de las áreas del desarrollo, nos dice que existen conductas que podemos observar, pero que son el resultado de unos déficits que subyacen. Son estos déficits los que debemos comprender para intentar incidir en las conductas alteradas.

Pensar que lo que nosotros vemos o creemos es la realidad de una persona, es limitarla y evitar que tenga opciones. Por ejemplo, cuando una persona no puede hablar, solemos hacer juicios sobre su potencial y capacidad, limitándola a nuestras propias creencias y no dando la oportunidad de aprender y, lo que es más importante, su derecho a comunicarse.
Como sociedad, tenemos la responsabilidad de cambiar las creencias limitantes y mitos que se tienen sobre algunos comportamientos y esto sólo se conseguirá a través del conocimiento y de romper barreras, es por eso que necesitamos formas alternativas de comunicación a través de la CAA (Comunicación Aumentativa y Alternativa)
A través de la Comunicación Aumentativa y Alternativa damos herramientas y estrategias a personas no hablantes o que carecen de una comunicación fluida y eficaz.
Como terapeutas, tenemos la función y el deber de guiar, enseñar y acompañar a las familias; ayudar a comprender la base de las dificultades a las que cada día se enfrentan los niños y niñas y darles las herramientas y estrategias correctas. El modelo debe ser específico para cada persona.
La comunicación es la base para las relaciones entre las personas, para comprender el mundo, que nos entiendan y gestionar nuestras emociones. Es responsabilidad de todos entender y aceptar qué necesita cada persona para crecer feliz.

