SISTEMA INTEROCEPTIVO Y VERANO
¿Cómo le afecta esta estación del año?

Nuestro cuerpo nos manda señales a lo largo del día, señales que nos ayudan a mantener una homeostasis, un estado de equilibrio adecuado y, por lo tanto, una situación de confort. El sistema interoceptivo nos permite conocer lo que ocurre dentro de nuestro cuerpo, nos ayuda a entender las señales que nos llegan directamente de nuestras vísceras: hambre, calor, sed, sueño… Este sistema se encuentra fuertemente ligado con nuestras necesidades básicas y con nuestro estado de alerta.

sistema interoceptivo cei valencia

Durante el verano, estas señales cobran una especial relevancia: el calor incrementa la pérdida de líquidos, el ritmo de sueño puede alterarse por las altas temperaturas y los cambios de rutina, y el cuerpo necesita adaptarse constantemente para mantenerse fresco y regulado. Sin embargo, no siempre somos conscientes de estas necesidades. 

El sistema Interoceptivo, al estar ligado con sensaciones universales y básicas, podemos creer que todo el mundo las experimenta de la misma forma y/o que no puede haber una disfunción en este sistema, pero no es así. Seguro que alguna vez no te has dado cuenta de que tenías sed hasta que has notado la boca pastosa, o estabas de mal humor y no te habías dado cuenta de que tenías hambre. En verano, cuando las señales pueden pasar desapercibidas por el cambio de horarios y la presencia del calor constante, esto es aún más común.

Muchas personas necesitan aprender a identificar las señales que les manda su cuerpo, otras, deben aprender a satisfacer sus necesidades sin esperar a dichas señales, porque no son capaces de percibirlas. Todos pasamos por un proceso de reconocimiento y aprendizaje, en el caso de los niños y niñas, si tiene dificultades en captar y comprender las señales de su sistema interoceptivo, este proceso puede llegar a ser frustrante para él/ella y los/las que le rodean. 

SIGNOS DE DIFICULTAD EN EL SISTEMA INTEROCEPTIVO

  • No sabe cuándo tiene sed/nunca pide agua, incluso en días calurosos.
  • No nota los cambios de temperatura, puede llevar ropa de invierno en verano y viceversa.
  • Puede estar de mal humor antes de las comidas, pero nunca pide comer o no sabe parar de comer, nunca parece estar lleno.
  • Dificultades en el control de esfínteres, le cuesta saber si se hace pipí/caca.
  • No nota el dolor o sólo puede indicar un estado general de malestar.
  • No sabe identificar cuándo está cansado, incluso tras un día muy activo.
  • Le cuesta identificar emociones y su impacto en el cuerpo: aceleración del corazón, “mariposas en el estómago”, etc. 

IMPACTO DE LAS DIFICULTADES

Estas sensaciones internas confusas o inexistentes pueden dar lugar a comportamientos no deseados o rabietas, que muchas veces intentamos atribuir a una causa externa, cuando realmente se deben a un proceso interno no atendido. Las necesidades no atendidas elevan enormemente el estado de alerta y es más fácil encontrarse irritable o nervioso. En verano, con el calor, los cambios de entorno y horarios y la sobreestimulación por las nuevas actividades, estos efectos pueden intensificarse, y la regulación interna se vuelve aún más crucial.

En el CEI València trabajamos en la identificación de sensaciones y emociones, para que el/la niño/a reconozca los signos que su cuerpo manda, así como en establecer ayudas basadas en sus rutinas, para poder adelantarnos a sus necesidades y crear un aprendizaje. Utilizamos estrategias cognitivas para saber, por ejemplo, cuándo beber agua o para elegir la ropa según la temperatura ambiental.

Por ello, un trabajo desde Terapia Ocupacional e Integración Sensorial, y un proceso acompañado de aprendizaje por parte del niño y del adulto, son la clave para ayudarnos a entender este sistema fundamental, ayudar a la regulación del niño/a y eliminar un factor de estrés familiar muy importante, especialmente durante el verano, cuando el cuerpo necesita más que nunca ser escuchado.

Contacta!