ROMPIENDO MITOS SOBRE EL TEA
Mentiras y verdades sobre el autismo

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Como ya hemos comentado en uno de nuestros anteriores posts, uno de los principales cometidos de cada 2 de abril es romper mitos acerca del Trastorno del Espectro Autista (TEA). Por este motivo, el objetivo de este post es daros a conocer las creencias más comunes y arraigadas sobre el TEA con la finalidad de romper con ellas.

MITO: ES UNA ENFERMEDAD

REALIDAD: El TEA no es una enfermedad que se contagie o que pueda contraerse en un momento determinado de la vida, sino que es un trastorno del neurodesarrollo, relacionado con funciones vinculadas a la maduración del sistema nervioso central, que acompaña a la persona durante toda su vida (aunque sus manifestaciones y necesidades cambian según las distintas etapas del desarrollo).

MITO: SE CURA

REALIDAD: Se curan y se previenen las enfermedades, y el TEA no es una enfermedad. A través de un programa de intervención terapéutica integral la evolución puede ser muy favorable, pero si el diagnóstico cambia con la edad, con la alimentación y los cambios de dieta, etc., entonces no era TEA.

MITO: LA FALTA DE CARIÑO DE LOS PROGENITORES PUEDE PROVOCAR TEA

REALIDAD: Este mito viene derivado de mediados del siglo XX (1943-63), época en la que psiquiatra Leo Kanner realizó grandes aportaciones a la descripción del TEA, pero no todas fueron acertadas. Su mayor equivocación tiene que ver con la oscura y equivocada teoría de las Madres Nevera (“las madres son demasiado ‘frías’ en su relación con el pequeño, no saben formar un vínculo adecuado de apego en las primeras etapas de la infancia temprana, lo que conduce a que la personalidad del menor se trastorne o no se desarrolle de una manera ‘normal’”). Aunque aún no es posible determinar una causa única que explique el origen del TEA, sí está claro que está relacionado con el desarrollo neurobiológico y que tiene una fuerte implicación genética.

MITO: LAS VACUNAS PUEDEN CAUSAR AUTISMO

REALIDAD: Actualmente se desconoce una causa única que explique la aparición del TEA, si bien es cierto que influyen distintos factores genéticos y ambientales aún sin identificar, no existe evidencia alguna que relacione la vacunación con el desarrollo del TEA. Este mito, que es “un bulo” -según recuerda Autismo España-, “procede de estudios que se han demostrado fraudulentos y tras los que había fuertes intereses económicos”.

MITO: EL AUTISMO LLEVA ASOCIADO RASGOS FÍSICOS DIFERENCIADORES

REALIDAD: Las personas con TEA no presentan ningún rasgo físico diferenciador en su apariencia externa. Las manifestaciones del TEA pueden percibirse, o no, en función de cómo se presente en cada persona (recordemos que es un espectro), una vez se ha establecido un contacto social.

MITO: SOLO SE PRESENTA EN VARONES

REALIDAD: Tradicionalmente se ha observado un mayor número de diagnósticos de TEA en varones. Sin embargo, las últimas investigaciones plantean la posibilidad de que determinados factores puedan estar afectando a limitaciones y retrasos en el diagnóstico de TEA en niñas y mujeres (diferencias en las manifestaciones de la sintomatología en función del género en los criterios diagnósticos…).

MITO: TIENE ASOCIADAS CONDUCTAS AGRESIVAS

REALIDAD: En ocasiones pueden manifestar conductas inadecuadas, no deseadas o que resultan extrañas para otras personas debido a niveles de estrés elevados relacionados con dificultades para manejarse en entornos socialmente complejos e imprevisibles o a un procesamiento sensorial ineficiente.

La aparición de tales conductas suele deberse a la falta de accesibilidad y adaptación por parte del entorno, que pueden solventarse con los ajustes y apoyos necesarios.

Debes tener claro que la agresividad no forma parte del TEA y que, de hecho, las personas con TEA son vulnerables a situaciones de acoso, burla o agresión por parte de otros, y no quienes llevan a cabo ese comportamiento.

MITO: LES GUSTA ESTAR SOLOS/AS

REALIDAD: Las habilidades de interacción social de los niños y niñas con TEA pueden ser distintas de las habituales, por lo que pueden tener dificultades para relacionarse con otras personas y para desenvolverse en determinadas situaciones sociales. Esto no significa que les guste vivir aislados o que no tengan interés en relacionarse con los demás. A menudo es el entorno el que no les facilita esa participación porque no comprende ni se adapta a sus necesidades, generando al final rechazo social. Las personas con TEA tienen interés en relacionarse con las demás, pero, en ocasiones, sus diferencias en la comprensión y manejo de las situaciones sociales dificultan que puedan establecer relaciones con otras personas. En otras ocasiones, algunas personas con TEA pueden ser más sensibles a determinados estímulos sensoriales (táctiles, visuales, auditivos), por lo que pueden no sentirse cómodos en algunas situaciones que implican, por ejemplo, un contacto físico directo o un determinado tono de voz.

Sin embargo, las personas con TEA pueden afrontar las demandas cotidianas y participar activamente en la sociedad si cuentan con los apoyos necesarios y los ajustes apropiados en el entorno.

MITO: SON INCAPACES DE SENTIR O EXPRESAR EMOCIONES, AFECTO O EMPATÍA.

REALIDAD: Las personas con TEA procesan la información de manera diferente, incluida la emocional. Los aprendizajes socioemocionales que las personas “neurotípicas” adquirimos de manera automática e implícita, las personas con TEA precisan aprenderlo de manera más explícita y racional. De esta manera, son capaces de identificar y comprender los estados mentales y sentimientos del otro (teoría de la mente) y actuar acorde a ellos, así como de poner nombre y expresar los suyos propios.

MITO: PRESENTAN DISCAPACIDAD INTELECTUAL ASOCIADA

REALIDAD: Si bien es cierto que existe una alta comorbilidad de TEA y discapacidad intelectual, el diagnóstico de TEA no implica necesariamente la existencia de un cociente intelectual bajo. De hecho, algunas personas con TEA pueden presentar discapacidad intelectual asociada, mientras otras pueden mostrar capacidades esperadas para su edad o incluso por encima de lo esperado. Además, es necesario mencionar dos aspectos: 1) muchas personas con discapacidad intelectual severa presentan signos de TEA y, 2) en la actualidad aún no existe un sistema de evaluación de la inteligencia específico para las personas con TEA.

MITO: TIENEN HABILIDADES ESPECIALES

REALIDAD: De la misma manera que no todos los niños con TEA presentan discapacidad intelectual asociada, tampoco es posible generalizar afirmando que todas tienen un talento excepcional.

El funcionamiento cognitivo de las personas con TEA hace que, en ocasiones, algunas desarrollen un talento excepcional para determinadas actividades (generalmente de tipo matemático, artístico, musical, memorístico, científico…).

MITO: NO SE COMUNICAN

REALIDAD: Los niños y niñas con TEA pueden presentar alteraciones de las habilidades de comunicación, que pueden variar desde las que no emplean ningún lenguaje verbal hasta las que tienen habilidades lingüísticas fluidas, pero encuentran dificultades para utilizarlas en una comunicación recíproca.

Esto significa que los niños y niñas con TEA sí se comunican, aunque no todos lo hacen de la misma manera. Para ello pueden utilizar sistemas alternativos y aumentativos de comunicación como pictogramas, agendas, lengua de signos, comunicadores digitales, etc. con los que expresan necesidades, deseos, emociones… y con los que también son capaces de comprender y de compartir mejor el mundo que les rodea.

Esperamos que, después de este artículo hayan caído algunos de los mitos que rodean al TEA y que algunas de tus dudas se hayan aclarado. Si sigues teniendo preguntas acerca de este tema estaremos encantados/as de atenderte, ponte en contacto con nosotros/as.

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