DULCE NAVIDAD
Navidad, dulces y niños ¿Incompatibles?

dulce navidad

¡Ya estamos en Navidad! Eso al menos es lo que reflejan los escaparates y las tiendas de comestibles. Encontramos ya, productos típicos: turrones (de infinitas clases), mazapanes y variedades incontables de dulces. Navidad y Nochevieja son fechas deseadas y temidas por comer en exceso y beber un poco más de la cuenta, incompatible con una dieta saludable. ¿Y qué pasa con los niños? ¿Se puede hacer algo para controlar los excesos de los niños con los dulces navideños?

La gran cantidad de proteínas, azúcares y grasas que solemos ingerir en estas épocas saturan nuestro organismo, impidiendo que el mismo elimine toxinas y generando las diferentes sensaciones de malestar: indigestión, flatulencias, etc. Además, el riesgo de que los pequeños aumenten de peso se incrementa en Navidad, debido al cambio de hábitos y al mayor consumo de calorías. Está claro que no vamos a prescindir de todas nuestras tradiciones, pero podemos, de alguna manera, controlar que el exceso sea menor.

Hay que tener en cuenta que los hábitos alimenticios de los niñ@s se forman en el día a día y desde pequeños. Si normalmente llevamos una alimentación equilibrada con frutas, verduras y poca cantidad de azúcar será mucho más fácil para todos “no caer en la tentación” en estas fechas. El mejor consejo que podemos darte es que moderes tanto lo que tú comes como lo que ingieren tus hijos. Aquí van unos tips que pueden ayudarte:

  • Esconder los dulces y sacarlos sólo en las ocasiones señaladas y en los momentos de reunión familiar.

  • Si los llevamos con nosotros a hacer las compras de los menús de Navidad, podemos dejarles elegir uno o dos dulces para estas fechas, pero no más.

  • Darles ejemplo con nuestros buenos hábitos y poner las mismas normas para todos. Lo que no es bueno para ellos, tampoco lo es para nosotros.

  • No descuidar el desayuno, completo y saludable o la comida ligera basada en verduras y pescados o pollo a la plancha, para que no lleguen a la comida principal con demasiado apetito.

  • Preparar un menú variado y saludable que incluya verduras y ensaladas. Si el segundo plato es ‘copioso y pesado’, los aperitivos deberían ser ligeros y saludables (pates vegetales, palitos de zanahorias, etc..), podemos combinar verduras con proteínas no muy calóricas.

  • Para los postres escoge la fruta: La piña, por ejemplo, ayuda a tener buenas digestiones. La fruta combina bien con yogurt y con chocolate (una fondue de frutas puede ser algo muy divertido y sabroso)

  • Lleva la cuenta de la ingesta de azúcares:

    • Si desean tomar zumo, siempre prefiere los zumos naturales a los industriales.

    • En caso de que beba refrescos, evita los excesos: un vaso de refresco es suficiente si después comerá dulces.

    • Tened en cuenta que la mejor bebida para los niños es el agua.

    • Intentad que solo tomen dulces una vez al día.

  • Es interesante preparar en casa las galletas y demás dulces para así controlar la cantidad de azúcar y materia grasa que se utiliza en cada uno de ellos.

  • Al sacar los dulces a la mesa ponerlos cerca de nosotros y fuera del alcance de los niños, para que tengan que pedirlo y controlemos lo que comen.

  • Tener siempre fruta en un lugar visible para que los niños la coman cuando quieran. También se pueden tener una vista atractiva, de fiesta. ¡Será mucho más atractivo!

  • Hay que tener en cuenta los dientes de los niños:

    • El turrón de chocolate contiene mucha cantidad de azúcar. Es preferible el turrón duro, ya que tiene menos azúcar y está compuesto básicamente por almendra.

    • Si quieren chocolate lo mejor es elegir chocolate negro, ya que el que contiene 70% de cacao y posee propiedades antioxidantes. 

    • El exceso de zumos de frutas industriales y las bebidas gaseosas poseen ácido, que con el tiempo desgasta el esmalte dental.

    • No olvidar enseñar a los niños la rutina del cepillado después de haber comido, especialmente si hemos comido dulces. Es un sencillo hábito que, de forma regular y eficiente, les puede evitar muchos problemas posteriores. 

Desde la visión más catastrófica sobre el tema de los azúcares, no debemos olvidar que, además de la tremenda tasa de obesidad infantil que tenemos, los estudios han demostrado que los azúcares añadidos aumentan las posibilidades de sufrir síndrome metabólico y enfermedades derivadas como cardiopatías, hipertensión, diabetes y cáncer que reducen nuestra esperanza de vida.

Las Navidades no pueden ser una excusa para tomarse vacaciones de la educación nutricional de los hijos. Comer bien es una elección de vida, una opción que tú debes enseñarle a los pequeños.

Contacta!