TRASTORNO DEL SUEÑO
¿Cómo puedo saber si mi hijo/a lo sufre?

El sueño es una parte integral de la vida cotidiana, una necesidad biológica que permite restablecer las funciones físicas y psicológicas esenciales para un pleno rendimiento. Nuestro cuerpo necesita dormir para mantenerse saludable, pensar, moverse, interactuar y sentirse lo mejor posible. Si sufres algún tipo de trastorno del sueño y no duermes bien una noche, es probable que estés más irritable, desatento/a, desorganizado/a y un poco más desregulado/a al día siguiente.

TODOS/AS necesitamos dormir, así que la falta de sueño, no solo afecta negativamente al/la niño/a, sino a toda la familia. Esto tiene un efecto bola de nieve. Si las dificultades para dormir en un/a niño/a, no se controlan, pueden conducir a desafíos posteriores en su vida como: irritabilidad, cambios de humor, impaciencia, baja atención, debilidad muscular, depresión… Afectando este estado de desregulación a toda la familia.

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¿CÓMO PUEDO SABER SI MI HIJO/A SUFRE TRASTORNO DEL SUEÑO?

Los trastornos del sueño son variados y comunes en la infancia y adolescencia, casi el 30% de los/as niños/as españoles presentan problemas del sueño.

¿Cómo sé si mi hijo/a presenta dificultades para dormir? Una forma muy útil de verificar el sueño de tu hijo/a es con estas preguntas:

  • Hora de acostarse: ¿Tiene dificultades para conciliar el sueño o para acostarse solo/a?

  • Somnolencia diurna excesiva: ¿Tiene dificultades para despertarse o parece aturdido/a o con sueño durante todo el día?

  • Despertar por la noche: ¿Se despierta por la noche? ¿Puede volverse a dormir solo/a?

  • Regularidad: ¿Tiene una rutina típica para acostarse y despertarse?

  • Ronquidos: ¿Ronca o deja de respirar, jadea o se ahoga durante el sueño?

”Un “sí” en alguno de estos aspectos puede indicar un desafío a la hora de dormir”

(Owens & Mindell, 2005)

¿QUÉ OTROS FACTORES PUEDEN INFLUIR EN LA ALTERACIÓN DEL SUEÑO?

Si tu hijo/a tiene dificultades para dormir, es importante descartar afecciones médicas, a través de un estudio del sueño. La apnea del sueño es un trastorno que puede afectar a niños/as de todas las edades. Los signos más reveladores son los ronquidos y las pausas en la respiración, aunque un bajo nivel de alerta durante el día y los cambios bruscos en el estado de ánimo y comportamiento también son signos comunes a tener en cuenta.

Otra explicación para estas dificultades puede estar relacionada con la forma en que su sistema nervioso experimenta y reacciona al mundo que le rodea, dificultando la capacidad de calmar y relajar el cuerpo a la hora de dormir.

PATRONES DE SUEÑO Y PROCESAMIENTO SENSORIAL:

Según algunas investigaciones existe un vínculo significativo entre los patrones del sueño y el procesamiento sensorial:

”Los/as niños/as con trastorno en el procesamiento sensorial (SPD, Sensory Processing Disorder) tienen más probabilidades de tener dificultades para conciliar el sueño, permanecer dormido y/o sentirse cómodo/a mientras duerme. Se asocian a dificultades en el procesamiento de los estímulos visuales, táctiles, vestibulares y/o auditivos” (Engel-Yeger y Shochat, 2012; Shochat, Tzischinsky y Engel-Yeger, 2009).

Para explicar esto, nos vamos a centrar en dos neuroquímicos u hormonas principales en lo que respecta al sueño y al procesamiento sensorial: la melatonina y el cortisol.

Nuestro cuerpo tiene un patrón de sueño-vigilia de 24 horas llamado ritmo circadiano. Este ritmo circadiano está controlado por el hipotálamo del cerebro y es esencial para conciliar el sueño y despertar en un período de tiempo regular. El hipotálamo controla la liberación del cortisol y de la melatonina.

El cortisol es una hormona que actúa como neurotransmisor en nuestro cerebro. Se libera como respuesta al estrés, se produce cuando los/as niños/as están ansiosos/as, estresados/as y/ o con sobrecarga sensorial. Por lo general, los niveles de cortisol deben ser más altos en la mañana (para despertar al cuerpo y al cerebro), pero disminuyen gradualmente en el transcurso del día, hasta que finalmente llegan a un punto bajo a la hora de dormir. Si un/a niño/a está excesivamente cansado/a o irritable y no puede calmar su cuerpo inquieto o hay una mínima adición de estrés, puede hacer que dormir parezca casi imposible por la noche, ya que su cerebro está produciendo cortisol.

La melatonina es una neurohormona encargada principalmente de regular el ciclo sueño-vigilia. Cuando llega el atardecer los niveles de melatonina van aumentando gradualmente, preparando a nuestro cuerpo para dormir. Cualquier inconsistencia con los niveles de melatonina puede llevar a una interrupción del ritmo circadiano del cuerpo, lo que significa que nos costará mucho más tiempo irnos a dormir.

Cuando un/a niño/a presenta una desregulación asociada con un trastorno del procesamiento sensorial, en lugar de tener niveles bajos de melatonina durante el día y niveles altos durante la noche, puede suceder lo contrario y causar una interrupción en el ciclo del sueño, por lo tanto, estaremos hablando a su vez de una trastorno del sueño. 

Sabemos que los/as niños/as con trastorno del procesamiento sensorial experimentan altos niveles de cortisol y bajos niveles de melatonina, lo contrario de lo que es típico (y recomendado) para apoyar los ciclos de sueño.

Además, estímulos que parecen mínimos para la mayoría de las personas, se pueden magnificar para los/as niños/as con un SPD. Los relojes, la lavadora, la secadora, y/o las personas que hablan en la otra habitación pueden convertirse en un ruido de fondo imposible de ignorar. Los más sensibles al tacto pueden notar como las etiquetas del pijama se convierten en agujas y la textura de las sábanas o la temperatura de la habitación, pueden ser una gran molestia.

Si tu hijo/a tiene dificultades para dormir debido a un trastorno del procesamiento sensorial, no dudes en consultarnos, juntas/os podremos diseñar un plan de intervención teniendo en cuenta el ciclo sueño-vigilia del/a niño/a, el ambiente y sus características sensoriales.

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